SENTIR QUE SE DESLIZA     

la vida  como el verso

y te encuentras frenada;

que han cruzado confines

de imposible retorno

aquellos que querías.

                                                                                                                  

Que veloz es el tiempo

y difusa la rabia

y no tienen sentido

ambiciones de antaño.

 

Reconoce, es seguro,
a la agónica cumbre

que inicia decadencia,

el comienzo del tinte

de la melancolía.

Y recuerda el cobrizo de los robles

que acontece en los bosques sazonados.

 

Sin duda, hay que volver al consabido

entrenamiento de la voluntad;

inventar infinitos,

cincelar horizontes

y conseguir que  fluya en el ahora

un medular despliegue de esperanza.

 

                                  Lola Vicente