Peabody contra el amor

 

 

Al amor lo conozco desde lejos

con la espalda cruzada de arañazos.

Al odio que le muerde los talones

lo conozco también, aunque de cara.

 

Hay otro amor más lánguido y tranquilo

con un yugo tenaz de vivir juntos

y un sexo marital de conveniencia

que anula la pasión y calma el hambre.

 

Hay sexo al por mayor en los prostíbulos

con cuerpos a elegir entre muchachas

que saben mecanismos increíbles

 

por unos cuantos euros. Y por último

está la soledad, la fantasía

del más ilustre heroico pajillero

 

 

 

 

                                                                       Miguel de Francisco

                                                                          Noviembre 2006