Es tiempo de coger
del fondo un objeto
por ejemplo una
lima que sirva para todo
tocarle su
contorno lentamente
y hacer mía su
forma alargada
y hacer mía su
forma su grosor
su textura su manera fácil de raspar.
Es el tiempo de
contar esta historia sencilla
de huellas que
tiene marcadas
de las huellas
que no se borran
de cómo pasó al
fondo del cajón
como si la piel de
esa casa estuviera muerta
hasta que un día
se la encuentra desierta una mano.
Es tiempo de
tomarla entre mis dedos
y limar mi
cansancio
limar las
asperezas
limar todas las
capas desgastadas
de mi epidermis de
mi espera lenta
de mis manos y
pies que se excitan.
Es tiempo de una
lima que raspa yugos lazos
ataduras que
sujetan aunque sea poco
es el tiempo de
los cerrojos nuevos
es el tiempo de
los cerrojos de plástico
que se cierran se
abren al gesto al temblor
de quien venga a
limarse cualquier pellejo roto.
Es el tiempo de
pintarme las uñas
y darles un color
rojo pasión
y darles un color
peta siete días
que puede ser
mentiroso o quizá no lo sea
como no lo son las
manos que las acarician
como no lo son los
labios lentos que las besan.
Marisol
Huerta
marzo 2008