Una fábula presocrática

Hay una cadencia que une,
sostiene a los elementos.
Cuando ese amor sin nombre
crece
el tiempo sonríe taimado,
sabe de la discordia.

Y algún día,
dicen,
llega tu fuego
o se abre la tierra para ti
y no hay sonidos tuyos en el aire
ni el agua deja de correr.

 

 

José Pérez Carranque