Un marica alicantino compra explosivos en Chile

 

A finales del siglo XX fui a Valparaíso

para pensar en la pólvora.

Era un invento chino

que habían utilizado hace ya siglos

en humeantes batallas.

Yo la quería para la “Nit del Foc”

en los pueblos de Alicante,

Así que hablé con agentes, comerciales y almacenes

para ver las existencias y tonelajes vendibles.

Por tratarse de sustancias sumamente peligrosas

tuve que sufrir controles ,

corromper a funcionarios

someterme a sus mordidas

Al final, un comerciante apellidado d´Azur,

hijo de un champán francés y una carne colombiana,

se hizo con la gran partida de pólvora en macarrón

en cantidad suficiente para aplanar a los Andes.

El vendedor era un “cabra”,

mestizo de indio local

y negro subsahariano.

Era del dominio público

que este “cabra” prefería el melón a la ciruela.

El d´Azur era un maestro del insulto y la caricia,

y gozaba de un equipo sexual

de increíbles dimensiones.

Consiguió una cantidad más allá de la norma autorizada,

a un precio extraordinario que incluía

el uso de sus dotes amorosas

y mortales compromisos de silencio.

Su amor a la competencia,

reblandeció mi interés en la materia a adquirir.

 

D´Azur,

pensaré en ti en la “cremá” de esta noche

y una vez en Alacant

en la noche de los fuegos

haremos entre los dos

el cohete más florido.

 

 

                                                                                   Miguel de Francisco

                                                                                     Septiembre 2007