Tu primera playa

 

Apenas fue un instante.

 

En tus ojos, tan limpios,

se detuvo por un momento el tiempo,

mientras tus sentidos se acomodaban

a la textura de la arena,

al sonido del mar,

al vaivén de las olas

y a la quemadura del sol

sobre tu blanca piel.

 

Apenas un instante,

cuando, sujeto de mi mano,

te acercaste a la orilla

afrontando las aguas verdes, espumosas,

que alguien empujaba hacia ti,

para llevárselas después

igual de caprichosamente.

 

Apenas un instante,

y ya corrías por tu cuenta,

gritando de alegría,

tropezando y cayendo,

y levantándote como un resorte

para sacudirte de encima

la arena ésa que al principio

tanto te importunaba.

 

Apenas un instante

que trae a mi recuerdo

la tierna inocencia de tu mirada,

cuando te abrazabas a mí

pensando ingenuamente

que toda aquella inmensidad

era obra de tu abuelo.

 

 

     Eusebio Niño