SONETO AL JUBILADO

Llegas sin esperanza de futuro
tras larga juventud tan trabajada.
Ahora te aumentan la jornada;
y te dicen que no verás un duro

tras haber trabajado harto y duro,
y cotizar a gente abanderada
de su provecho y vida regalada;
y te dicen que has de ser maduro,

que cómo mantener a tanto viejo.
No esperes nada de esta sociedad;
los buenos tiempos son ya vino añejo.

Ni derecho, ni fe ni humanidad
asiste a quien te arranca hasta el pellejo,
y a ti solo te queda la humildad.

 

Juana Arriaga Bravo