Miguel de Francisco

 

 
 

      


Síndrome de abstinencia

Me había jurado muchas veces
que no me iría de este mundo
sin dejar alguna víctima,
así que decidí convertirme en asesino
Después de mi primer asesinato
no paré de vomitar en todo el día
y otro tanto me ocurrió con el segundo y el tercero
¡Qué penosa decepción!
Al cabo de algún tiempo me enteré
que es normal que esto suceda a principiantes.
Enmudecer la conciencia lleva su tiempo y esfuerzo
pero es una empresa rentable.
Ahora soy lo que se llama
un buen profesional.
Me he convertido en un burgués estable
con los muchos trabajos realizados.
Vivo bien, con cierto lujo,
y hasta tengo mi vejez asegurada.
Aunque ando algo nervioso ultimamente
y creo adivinar cuál es la causa:
no he asesinado a nadie desde el noventa y seis.


Miguel de Francisco
Mayo 2006