Hay
cosas que no se pueden separar:
el
violín del bandoneón,
una
boda de su vals,
un
perro de su farol.
Pero
forjar un tango es otra cosa,
se
requiere nostalgia, buen tacón,
medias
de seda negra
y
de La Boca su voz.
Un
amante plateado,
notas
de manos afiladas,
paisaje
turbio de Corrientes,
y
una ciudad en la distancia.
Debe
morirse al alba
si
hay tiempo, por cuchillo,
si
es rápido, por bala.
¿Tango
o milonga?
¿Qué sé sho?
Carlos Gamarra