Respiración
Preciosa e inapreciada,
su flujo mantenido,
regularmente roto,
a veces entrecortado,
es la llave inconsciente
que sustenta la vida.
En sus pausas y ritmos
descansan las palabras
que se piensan y escriben
hasta formar los versos
por los que respira el poema.
17 de enero de 2005
Eusebio Niño Ráez
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