RÍO FEBRIL
Apoyé mi cabeza en tu hambre
y saciamos nuestros días
de cantos silenciosos
Un dique con piedras exquisitas
ciñó a espumas luminosas
las escenas cotidianas
que el lodo ignorante prolongó
Ha trasvasado el tiempo
que no supo encontrarnos
en el ardiente festín
Donde nos degustamos
desoyendo los pasos
marciales
de las horas
Carmen
Paredes
Jun/06