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Porque ahora contemplo mi vejez
y llegan las palabras aún calientes
con el tranquilo amor de mi pareja
y el sincero y distante de mis hijos.
Como si al final de la vida
-ya todo esencia-
hubiese un renacer
un don profundo que te ofrecen.
un lugar propio donde decir tu canto
y regresar en calma al universo.
Y porque el tiempo es una resma
que hacemos cuadernillos:
el libro que escribimos cada uno.
En el silencio blanco de esta página
hoy veo mi temblor y mi sosiego.
J.P. Carranque
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