Por qué Antonio Alonso se
dió de baja
en el club de senderismo.
Salía de excursión cada domingo
de acuerdo con un plan preconcebido:
ligar con la princesa ecologista
que lucía tan bien los pantalones.
Llegados a una roca caballera,
desplegaron tortilla y cantimplora,
y tembló como nunca la montaña.
Su abrazo procedía de la tierra,
las manos se encontraron sin sorpresa,
hicieron , por amor, un cataclismo.
El autobús devino en un vacio
repleto de mochilas y bastones.
No volvió ella, jamás, a las andadas