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PONERSE LOS ZAPAT0S
Tarea repetida y harto cotidiana,
tesón causante de unos pies doloridos,
y pese a que tanto fue lo sufrido
hay necesidad de repetir mañana.
No tiene fin el entuerto,
pues ni callos ni juanetes sirven de escarmiento.
No es posible, ni en las horas postreras, evitar el tormento
¡Siempre hay generosos que los colocan al muerto!
Sólo de esta acción, uno se lleva beneficio
¡El tétrico incinerador de oficio!
-Nadie ha de creer que los zapatos han sido chamuscados-
Así que el amigo de la parca, los llevó de tapadillo
Los cepilló, dio betún , echó alcanfor,
evitó del muerto el pútrido hedor
y por fin reaparecieron,
en humilde mercadillo de estación.
Victor Donamaría
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