POEMA DE OTOÑO

 

Mi mano abierta

sobre la colcha lenta

sigue esperándote

para un rato de piel.

 

Entra un frío raro

por la ventana

y tú ausente de nuevo.

 

Parece que el otoño

se nos está metiendo

como un sable afilado

y no puedo dormir.

 

Pasa una mano

que acaricia mi frío           

y me quita el temblor.

 

Me agarro fuerte a ella

antes de que se vaya

como las hojas

en su vaivén al viento.

 

 

                             MSol Huerta

                                  septiembre 2006