Poema
cuasi novísimo a propósito
de
un adagio absolutamente popular
Sollozan
los violines venecianos
su
lamento se funde con mi cuerpo
entregado
al temblor de los afectos,
el órgano
registra la esperanza
en
formas animadas de sonido...
y el
aire cantará melancolia.
Un
vago sentimiento de abandono
propicia
dulcemente lo inefable:
la
pasión contenida del recuerdo,
un último
destello de belleza,
el
umbral de la paz inalcanzada.
Abrazo
del amor y de la muerte
despedida
serena de la vida
este
adagio,que no firmó Albinoni
José Pérez Carranque
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