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PEÑALARA
Amanece,
y el sol dibuja sombras
sobre las dunas frías
de la nevada cima.
Soledad.
Silencio sólo roto
por el rumor del viento
que canta con voz de hielo
para despertar a la montaña,
para decirle que su blanca cresta
llena el corazón del hombre
de nuevos anhelos de inmensidad.
En el valle,
los árboles siguen su sueño
abrigados por la niebla.
Alfredo Vilches
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