Para un pecho de hombre

                (Para ti, Urceloy, querido maestro).


Es medianoche
y hay un amor subastado.

Hay una cama y libros
y un CD de Win Mertens.

Hay un cerrar de ojos,

y un apoyarse en su pecho
que es como tierra firme

(tan sólo por un rato),

que es como viajar a otra casa
de música dodecafónica.

Hay un cerrar de ojos
en la casa de corazón ahumado.

Y es medianoche aún

 

Marisol Huerta