PRESCINDIBLES
Sus gestos destilan avaricia,
por sus labios entreabiertos
asoma, casual, una víbora.
Son seres sin sombra.
Mercaderes de vacío.
Comunión de vanidades
con “lo último” a la puerta.
¡Que linda la vida ¡ Oiga!
Hoy sus cadáveres ciegan las salidas.
El sufrimiento ajeno los digiere.
Madrid, Marzo 2009