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NUMERO DE MOVIL
Te encontré
en un paso de cebra una mañana fría.
Tan alto como siempre, tan erguido y con el pelo blanco,
te sonreíste al verme, nos miramos
y supe que algo de ti quedaba en mi memoria.
Me dijiste
que vivías en Cuenca,
que estabas jubilado,
que pasabas las tardes en el café Colón echando la partida,
que los días de fiesta montabas a caballo
-como siempre-
que compartías piso con un dogo alemán que se llamaba Siro
y que de vez en cuando "jugabas a las damas".
Yo te dije
que vivía en Madrid,
que seguía pisando las hojas del otoño
que iba a misa de doce los domingos
-como siempre-
que solo me faltaba plantar un abedul
y que a pesar del tiempo seguía empeñada en ser poeta.
Me dijiste
llámame cualquier día.
Y he guardado tu número de móvil.
Marisol Perales
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