NUEVE EN LA ESCALA RICHTER
Sumatra, diciembre 2004
Sobre el mar de cascotes y de broza
dejado por el mar
sobre aquel mar de lodo
que dejó el mar
sobre un mar de cadáveres
dejado por el mar.
Las manos que Tú le diste, Señor,
aún pequeñas, Señor,
esas manos
arañan los escombros
y descubren el rostro de los muertos
cuando buscan los rostros de los vivos.
Los pies hundidos en el lodo
descalzos se levantan sobre el lodo,
hasta donde más íntimo se abrazan
el desaliento y sangre.
Aquella silueta púber
lleva en sus labios pétalos de nombres
que besa entre las manos
con gritos mudos
celados en el pecho,
y en las uñas, el fluido
coagulado de la sangre hermana.
Aquella silueta púber
la vemos alejarse sin camino
sobre quebradas fuerzas,
con su traje color naranja,
sobre el mar de los muertos
que dejaron las olas del terror.
Luisa Fdez. Marcote
Enero 2005
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