Mundos de nunca jamás

Cada día
el ski-line de Madrid se vestía de nombres y palabras
y brotaba en el asfalto, a borbotones,
la risa verde del mundo.

Cada noche
un laberinto de luz jugaba entre los agujeros negros
hasta poblar el vacío insomne
de un cristal de neuronas.

Cada mañana
esperabamos un mail entre pixels recien desperezados,
bebíamos zumo de naranjas virtuales
y nos revivían cafés con nombres de "good morning"

Porque tú mirabas el mundo para mi
y latías las mareas rojas que me alcanzaban,
yo entrelazaba castillos de naipes y versos
donde nidar tu blanco túmulo de soledades.

Cada día recorríamos nuevos mundos,

el que nos acoge cada amanecer,
el que creabamos al recordarnos,
el que tú ofrecías con un corazón de honduras,
el que yo construí con palabras saltarinas,

todos esos mundos,
tantos mundos
que nos regalabamos por redes invisibles,

mundos de líneas y polillas,
de trazos de araña en las hojas,
de bibliotecas amantes y erguidas
donde bailaba feliz y enloquecida la rosa de los vientos

todos esos mundos,
tantos mundos…

Y aún me preguntas si te echo de menos.

 

Pepe Alcamí