|
MUJER
CEBOLLA La mañana del encuentro Miré asombrado
tu rostro, Tu cuerpo níveo y rosado Como fiera me asaltó
Te
entregaste sin ambages, Tu piel era escurridiza, Lo descubrí en
tu sonrisa, Y en ese claro plumaje Con el tiempo al transcurrir
Vi, poco a poco, asombrado, Como detrás de aquel velo Aparecía
otra piel, Blanca como luz de alba En un claro amanecer.
Un
embozo, luego otro, Otra piel, y otra y otra… Mi asombro ya no cabía
¡Estaban mis vidas rotas! Y después de muchos años,
Liberada ya de capas, Pude observar que en tu fondo Un corazón
palpitaba ¡Qué fácil me hubiera sido! Si
en lugar de ir capa a capa, Armándome de valor, Remojadito en el
agua Utilizando un cuchillo Hasta el centro te llegara Antonio
Machado Sanz Madrid, 24-10-2005(Santas Flora y María)
|