ANTONIO MACHADO

 

 
 

 

                         

                                    

MUJER CEBOLLA


La mañana del encuentro
Miré asombrado tu rostro,
Tu cuerpo níveo y rosado
Como fiera me asaltó

Te entregaste sin ambages,
Tu piel era escurridiza,
Lo descubrí en tu sonrisa,
Y en ese claro plumaje


Con el tiempo al transcurrir
Vi, poco a poco, asombrado,
Como detrás de aquel velo
Aparecía otra piel,
Blanca como luz de alba
En un claro amanecer.

Un embozo, luego otro,
Otra piel, y otra y otra…
Mi asombro ya no cabía
¡Estaban mis vidas rotas!

Y después de muchos años,
Liberada ya de capas,
Pude observar que en tu fondo
Un corazón palpitaba

¡Qué fácil me hubiera sido!
Si en lugar de ir capa a capa,
Armándome de valor,
Remojadito en el agua
Utilizando un cuchillo
Hasta el centro te llegara

Antonio Machado Sanz
Madrid, 24-10-2005(Santas Flora y María)