Magnum
Invito al baile a cierta señorita.
A mitad de la pieza piso faldas
y la dejo desnuda desde el talle
hasta sus lindas botas de serpiente
Golpea con su anillo mi vabeza
y caigo desmayado en el salón.
Reclama su derecho a esclavizarme
por mi ataque a su más oculto encanto.
Mi torpeza ha hecho daño
a su vergüenza
quizá por mi lujuria o por mis celos
y soy merecedor de tal castigo.
He de pagar con mi obediencia ciega
el descubrir su cuerpo inmaculado.
En el fondo interior de mi chaqué...
palpo mi Magnum del cuarenta y cinco.
Miguel de Francisco
Octubre 2006
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