MALDITO
INVENTO
Mientras tomaba el café en el Vips de Lista, meditaba sobre Carla y llegué a la certeza de que nuestra relación iba como una montaña rusa cuesta abajo pero nunca ascendía. Esta misma noche , deberíamos arreglar de una vez para siempre nuestras diferencias.
Cuando pagaba la nota, advertí
que alguien situado junto a mí, se había dejado olvidado un teléfono móvil, y
pese a mi carrera hacia la puerta para entregárselo, no pude alcanzarlo.
Distraídamente lo guardé en el bolsillo de mi gabardina. Terminé mi
consumición, pagué, con la satisfacción que dá el primer café del día, y el
saber que había tomado la decisión correcta respecto a mi esposa, ya que en
realidad no existían muchos motivos para la frialdad que se instaló en nuestras
vidas, con síntomas de inquilino dispuesto a quedarse indefinidamente.
Comprendo que últimamente, abandoné algo a la familia, quizás dediqué demasiado
tiempo a mi trabajo, ¡Pero también queríamos mejorar nuestra calidad de vida!
El Audi 100 y el chalet en la Costa no se pagan así como así. Decididamente estaba optimista esa
mañana, (circunstancia rara en mi)
En aquel preciso, único,
irrepetible, no deseado, odiado momento, sonó el móvil que distraídamente había
metido en el bolsillo. Lo cogí casi por inercia creyendo sería el mío, dije un
tímido ¿Sí? Y ¡Maldito invento! La oí, oí su voz, la voz de Carla, la voz de mi
esposa, la voz que durante diez años
había sido mi voz, mi otro yo, la voz que en ese momento, dirigiéndose a alguien
ignoto para mi, decía: “Te llamo solamente para recordarte que a las doce te
espero en la T2 de Barajas, mostrador de Air France, como quedamos, no sabes lo
interminable que se me están haciendo estas ultimas horas mi amor, al fin voy a
desaparecer de la vida de ese inútil y aborrecible personajillo. Te quiero”
Arrojé el móvil en la
papelera más cercana, llamé a un taxi y le di la dirección de Barajas. Sin
embargo en la calle Maria de Molina ordené la dirección de mi empresa en la Torre
Picasso. Tenia que presidir el Comité de Financiación, a las 11 y no podía
faltar. Mi especialidad sobre ampliaciones de Capital, Fondos de Reserva, “Cash
Flow” rentabilidad de nuestra Cartera en Bolsa, era superior a mi dudable éxito
en convencer a una mujer desengañada y aburrida de mí. Su Opa
hostil, era irrebatible, sin respuesta a su intencionada búsqueda de mi
humillación. Solo me quedó la certeza que esa noche iba a estar solo, pero no
tanto, como cuando se está en soledad acompañado.
Víctor DA. 29-11-2006