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CARMEN PAREDES
LLUVIA
Y Lluvia comenzó a caer.
Papel, asustado, gritó ¡oh no! y se arrugó en una esquina del salón a la
espera de que se marchara.
Entusiasmado, Caracol, salió de su casa a recibirla. Con los ojos levantados
hacia el cielo dijo ¡Bienvenida!
Pero quien no cabía en sí de gozo, era Esponja, que en la festividad de su
llegada, entre vivas y alabanzas, terminó con un gran empacho.
Sin percibir emoción alguna, Impermeable, extrañado, guardó silencio.
Así es como, ante precipitaciones de cualquier elemento, no forzosamente
líquido: temor, arrebato, celebración o pasividad hacen siempre acto de
presencia. Y a veces unidos. No son incompatibles.
Carmen Paredes
17/11/04
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