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Llueve
Llueve, y es por fin,
mi tierra renacida.
Llueve, y
el agua
humedece un desierto
que fue todo infecundo
y pétreo.
Llueve, y
el caudal
de mis venas, se vierte
en este río que es todo
pura vida...
Y la lluvia
derrama
mis estancias,
las empapa enteras
con su líquido,
les devuelve la savia
y el rocío que un día
fueron páramo.
Carmen Vega
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