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La hora
¿Qué hora es?
Irlandés.
Le he preguntado que hora es no de dónde es usted.
Yo soy de Cáceres y el whisky de Irlanda.
¿Y la hora?
De mi reloj, es muy suyo, ¿sabe usted?
Cuando el gobierno cambia la hora el no hace ni caso.
Yo tampoco hago caso al reloj
En eso nos parecemos mi reloj y yo,
Una vez se paró y yo me dije estará cansado.
Eso fue cuando la sexta del Madrid.
Si quiere saber que hora es soy el menos indicado,
mi reloj se encuentra indispuesto
y mi neurona ha cerrado por defunción,
lamento decirle caballero que no sé que hora es
ese asunto no me interesa desde el 66,
en cambio distingo un buen whisky de malta a tres bares de distancia,
especialización,
yo soy de Cáceres, ya digo, hora no tengo,
pero si quiere le doy conversación.
Javier Gallego
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Una cabragamba
Dibújame una cabragamba.
¿No sabes?
Yo hago círculos cuadrados con las palabras.
¿El secreto?
Vendí mi alma dos veces al demonio.
¿Dos veces?
Sí,
la primera me pagó con un cheque sin fondos.
¿Locura?
No, lógica querida,
la inteligencia sólo puede vivir en el infierno,
el fuego la alimenta y la consume,
la inteligencia es la agonía de la llama
y el estertor de la pavesa.
Pero tú nunca sabrás de que te hablo,
no mientras no sepas dibujar una cabragamba.
¿Sientes las llamas en las plantas de los pies? Bien.
Entonces hay esperanza.
Grita. Porque donde termina el grito
empieza el sufrimiento. Grita y conoce la verdad:
la inteligencia duele,
a fuego lento.
Javier Gallego
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