Miguel de Francisco

 

 
 

      


La nevada

El cielo ha tomado un color panza de burra
y los puntos de hielo diminutos cristalizan en el monte.
Un enjambre de copos se desliza en la ladera
y las calles se cubren de charcos con forma de herradura.
Los blancos remolinos dibujados por el viento
describen la corriente insospechada bajo los soportales.
Las cercas cada vez son más lejanas
a los pasos que crujen y se hunden en el suelo.
Y más allá,
el bosque donde el bruto pastor de mis ganados
fornica con las cabras al son de alaridos espantosos
es una mancha tenue y silenciosa
donde el blanco confunde el verde perenne de las hojas
y el grisáceo de los troncos invernales.

 

Miguel de Francisco
Octubre 2006