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LA VISITANTE
Me gustaba jugar con ella al escondite
y su despliegue de perfumes ambarinos
que inundaban mi casa de peces inestables
Así fue poco a poco tatuándome de silencios
Ahora
colgada de mi brazo
lleva las maletas
silbando entre dientes Let it be
Pero ya no tengo miedo a sus hilvanes
cuando apaga la luz de la mesilla
y prepara el desayuno
Carmen Paredes
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