Hormonas

Yo también lo sentí;

el olor de tu pulso

cuando aprieta caliente

atento a la señal.

 

La mirada que espera

un gesto positivo

para agarrar la mano;

 

El brazo que se apoya

sujetando el mío,

para tentar el temple

de la noche cercana.

 

Yo también lo sentí;

los labios que se buscan

como imanes que tiemblan

sin acertar;

 

Las soledades mutuas

que embriagan las hormonas

y enferman la razón:

 

El hambre y el afecto

que no se sacian sólo

con una buena cama.

 

Yo también lo sentí;

el miedo a la rotura

con hilos y desgarros

del rojo impermeable

que no cubre mi cuerpo

de las aguas.

 

(Begoña Montes- 11/10/06)