Fotografía de una escena familiar

Mi abuelo Nathan Peabody vestía estilete al cinto los domingos y festivos y cuchillo con cachas nacaradas los días de diario.

Paseaba con zahones tachonadas de plata y chaquetilla corta que escondía una pistola trabucada.

Su caballo era negro y de su cuello pendían cascabeles de sonido demoníaco y ritmo de marcha fúnebre.

Cuando se dejaba vencer por sus impulsos más primitivos se llevaba ambas manos a la cara y daba gritos espantosos.

En la foto, en tonos sepia, aparece de esta forma en primer plano.

En segundos, el cuerpo inanimado de un hombre yace en el camino sobre una mancha de lo que podía ser su sangre.

Mi abuela mira al cielo con gesto de súplica y desgracia mientras se aprieta las sienes con las manos. Así se interpone  entre la escena y mis ojos inocentes.

Recuerdo a Ernesto, del periódico local, mirándonos a todos a través de una extraña caja negra.

Recuerdo también el horror de los gritos de mi abuelo y el extraño regocijo que sentí la primera vez que vi esta imagen.

 

Miguel de Francisco
Madrid Feb 09