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Final de viaje
(Paul Delvaux)
Hay trenes que parten,
desolación y misterio de calles desiertas,
y una muchacha que por ellas anda.
Hay hombres trajeados, sesudos y serios,
astrónomos, sabios, estudiosos,
vueltos de espalda a mujeres desnudas,
rozando el secreto.
Acrópolis, Panteones, columnas neoclásicas,
escaleras e incógnitas figuras que suben y bajan.
Como corola de flor abierta la realidad
transfigurada hacia otros mundos,
el enigma abierto.
Vagones de trenes,
estaciones vacías,
casas cuyo misterio irradia de
ventanas desiertas, iluminadas al anochecer.
Anónimos vigilantes de trenes
como Carontes modernos.
Mujeres desnudas,
de ojos vítreos,
de sensualidad de acero,
estáticas,
ungidas de melancolía,
que miran sin verse,
sin vernos,
abanicando el misterio.
Y hay vagones de trenes estancos
al final del viaje
en un paisaje de penumbra desierto
frente a un mar mudo:
y la misma mujer desnuda de acero.
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