Esta dignidad que se tapa los ojos
de la misma forma que un géiser de Tatío,
mordiente, es como una lengua que llega.
El cristal me da la excusa perfecta,
esta dignidad de scherzos y fugas
es maleza de mar, muerde el agua.
No se resiste mi alma, ni su alfar en
conjunto
por si desequilibra, queriendo,
la calcinación del héroe.
Hoy prefiero ser digno, ser hombre,
tan sólo ser ágil, si me la encuentro
orgullosa
viniendo a mí como un rezongo de sol.