En la línea 5

Me fijé en la estación de ópera:
llevabas en la mano un libro,
qué turbadoramente griego.

Y aquella cercanía
vive bajo mis párpados
como un hallazgo y su amenaza.

Una mirada sólo
y no sé más
de tu cuerpo, tu voz,
tu transparencia.

No tengo la coartada de la espera.
Así cada mañana crece
y se hace en ti recuerdo luminoso
y aumenta mi temor a no olvidar.






J.P.Carranque