En el bar

Fritos con ensalada
en cualquier bar, la mesa
del fondo en la ventana
y una cerveza muerta y sin espuma.
Hay algo que se niega a entrar en mi cabeza,
no sé, algo en tus manos o en tus ojos.
Traías flores, ¿lilas? Te estorbaban.
-Mi madre, por mi santo.
-No, no me beses-dices-. Seremos siempre amigos.
Y me ofreces las flores
que no quiero coger, que no son mías.
Queda el metro adentrándose en el túnel
y este hambre que perdura todavía.

 

 

Claudio Carrillo, noviembre 2011