EL GUERRERO

Hundes tus aceros estrellados
en el fondo más profundo
de mi entraña.
En el fondo vulnerable y escondido
oculto a miradas
ajenas y profanas.
Ultimo baluarte
donde intento,
resistirme aún,
sitiada y solitaria.
Al dulce acoso del gentil guerrero
que arrasará mi hacienda
y raptará mi alma.


 

 

Rosario de la Cueva

 

 

LA MIRADA

Fué un puñal inesperado
tu mirada
fueron tus ojos
dos llamas incendiarias,
tengo en mis manos
las brasas de mi vida,
y abierto está
mi corazón
de parte a parte.
Regresa por piedad
dulce verdugo
y remata lo que dejaste
inacabado
Dale fín de una vez
a esta agonía
Mírame
pero esta vez
certeramente.

 

Rosario de la Cueva