El cuerpo de X

I

El cuerpo de X es receptáculo de todos los sentidos.
Allí anidan los sueños de infancia,
la desprotección expectante ante la madre,
luz y día, plenitud y alba,
antes de la caída de la casa Usher,
porque el hombre en su esplendor no perdura,
y es semejante a las bestias que perecen.

Tu cuerpo es también la eternidad,
la que anida en tus brazos marmóreos,
en tus bellos hombros rectos,
en tu espalda pletórica de líneas,
en el vientre fecundo y fecundante del amor.

Tu cuerpo, por un instante,
tiene la virtud de anular el tiempo
y hacer que todos los momentos converjan.

Tu cuerpo es el jardín nativo
de un tiempo abolido.

 

 

 

 

Angela Martin del Burgo

 

El cuerpo de X

II

El cuerpo de X ha atravesado todos los mares.
Es un puerto al amanecer,
las velas de los navíos erguidas en un cielo
restallante de luz.

Como los barcos parte.
Es un cuerpo barco;
es partida errabunda;
exilio desnudo;
besos trasmudados sin horizonte.

Es melodía inacabable;
es rostro regado por las lágrimas;
es llanto inconsolable,
como la lluvia cae sobre el corazón.

Es el infinito hondo
recogido en un pequeño cuerpo,
en cuerpo como barco.
Barco anclado en exótico puerto
cuyos marineros tienen alas,
como el amor son sus besos,
traslúcidos de amanecer.

El cuerpo de X
es bandera de una ciudad sol.

 


Angela Martin del Burgo