EL HUECO DE TU CUERPO
En tu cuarto
una cama vacía,
un calendario condenado,
la huella de tus pies en la moqueta.
Te guardaré en una caja de cristal,
miraré las estrellas
y me despertaré
en cada pliegue de tu mapa.
La soledad cuelga de mi perfume.
Está en la ducha fría.
Está en el desayuno sin azúcar.
En el descafeinado.
En forma de vinagre en la ensalada.
Mi boca enmudecida
Espera.
Marisol Perales
Enero 2007