VICTOR DONAMARIA

 

 
 
 
 
 

 

 

 E L D I A Q U E L O S M O V I L E S N O C O N T E S T A R O N

Ángela, vio los restos del desayuno de su hijo José Luis.
Ángela vio, que en su prisa, había olvidado el currículo
capaz de conseguir su primer trabajo fijo.
Ángela llamó al móvil de su hijo José Luis.
El móvil no contestó.

Cristina, un pensamiento le rebullía, mientras se duchaba,
rememoraba la noche de amor intenso y maravilloso que pasó con
Fernando.
Cristina, en un impulso incontenible, llamó al móvil de Fernando.
El móvil no contestó.

Embele Mbono, allá en una aldea del Serengueti, cogió el aparato que el
hijo le había dado en su último viaje.
Solo tenía que pulsar un botón, y su hijo Arcadio ¡Oh maravilla!
le contestaba desde la lejana tierra de hombres blancos,
desde un país que se decía Espani.
Tenía que decirle, que el dinero que le había dejado para viajar a ese
lejano país de blancos, lo utilizó para comprar una cabra.
El móvil no contestó.

Maria José ---Mari Pepa- para su marido, recordó que no le dijo a
Secundino, que el análisis dio positivo ¡Que iba a ser padre!
El móvil no contestó.

Ese día 11 de Marzo de 2004, los móviles no contestaron.

Sor Maria del Espíritu Santo, cuando llegó al infierno desatado
decidió que con tanta gente ayudando, lo mas útil que podía hacer
era apagar los móviles que tétricamente, no dejaban de sonar.

Sor Maria del Espíritu Santo, por primera vez en su larga vida de
Apostolado, miró al cielo y preguntó:
¿Dónde estabas TU a las 7,33 de esta mañana.

Ese día, 11 de Marzo de 2004, los móviles no contestaron.

Dios tampoco.


Víctor Donamaria Arrieta, Marzo 2005