VICTOR DONAMARIA

 

 
 

    EL DIA DEL ARMAGGEDON


El Armaggedón empezó, el día que me desplacé al Paseo de la Castellana, con la sana intención, de presenciar un espectáculo de exhibición, que nuestro último héroe nacional, el joven Fernando Alonso iba a llevar a cabo en su monoplaza de Formula 1, con el esperado y apabullante despliegue de medios de su casa comercial Renault.

El día era esplendoroso, una día de la incomparable primavera madrileña.
Antes de continuar he de significar, que padezco de muchas deficiencias y alguna virtud. Entre las primeras, no tener la más mínima habilidad, para entender a las mujeres (así me fue en la vida), otra es no tener ese sentido, que sirve para prever acontecimientos, a no ser que fuesen los que por mi profesión y estudios, debía conocer. Y no me refiero al titulo de este relato, y los acontecimientos que en él se cuentan.Quiero decir, que al igual que yo, miles y miles de madrileños, habían decidido hacer lo mismo, ir al Paseo de la Castellana a ver de cerca al segundo clasificado del Campeonato Mundial de Formula 1, pisándole los talones, al mismísimo Michael Schumaker, que afortunado él., conduce un Ferrari (Il cavallino rampante).
Me di cuenta, cuando vi la multitud que salia de los vagones del Metro, me recordó las recientes manifestaciones contra la guerra.! Si esa guerra que inició la Tercera Mundial y la última. Pero no adelantaré acontecimientos.
La escritura, cada vez se me hace mas difícil, con la maldita máscara antigás a la que no me acostumbro, cada vez es más enojoso respirar, ya presiento que el gas se acerca.En algunos momentos pierdo la conexión con lo que trato de escribir. ¡!Ah sí, el día del Armaggedón!!
Solo vi a Fernando Alonso, por encima de las cabezas de las cuatro o cinco filas de personas, que tenia delante mía, que enfervorizados le aplaudían y jaleaban. El chico pasó en la primera vuelta entre el Estadio Bernabeu y el Hotel Cuzco, de pie en la parte trasera de un vehículo 4x4 descapotable, y saludaba en olor de multitudes, cual Woytila redivivo. ¡Yo lo vi! El día del Armageddón.
Este bolígrafo que me dio mi hijo, cuando vino a despedirse de mí, a la estación del Metro donde nos habían arrojado a las personas "mayores" de la zona, cada vez escribe peor.
No sé si la tinta se esta acabando, o si el efecto del gas la seca, el pobre bolígrafo no tiene máscara antigás, quizás sea mejor para él.
El día delArmaggedón, me tuve que contentar con oír el bendito ruido del monoplaza, cada vez que pasaba rugiendo por el circuito, y yo lo oía, sentado en un banco, fumando un cigarrillo Soy consciente que es políticamente incorrecto, que se pueda disfrutar con el ruido de un coche de carreras, y con el olor a gasolina, pero a estas alturas, cuando el gas avanza inexorablemente, se me daba una higa lo correcto o incorrecto políticamente.
Incluso disfrutaba fumando cigarrillos sin boquilla. No sabía ESE día, que las tropas Aeronavales del Imperio atacaban en esos momentos, Corea Del Norte e Irán con bombas nucleares. Simplemente gozaba del ruido del monoplaza, del olor a gasolina, y de mi cigarrillo Pall Mall sin boquilla.
Ese día también era un poco más feliz de lo habitual en mi, pues ésta, es una condición de la que no suelo disfrutar lo conveniente. Pero ESE día si lo era, comprobaba a pié de pista o "in situ" como diría un escritor pijo que el pueblo español, estaba cambiando sus costumbres, sus aficiones, su manera de expresarse, su manera de ver las cosas de la vida. Claro yo en ese momento, no sabía, que ya era tarde para todo; pero eso no disminuye un ápice mi pequeña satisfacción.
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Los héroes actuales del pueblo español, no eran los toreros ni las tonadilleras, los primeros, ya, ni gozaban del aura de antaño, ya no eran "creíbles", desde que uno de ellos se dedicó a la canción (es un decir), y en sus, cada vez más escasas apariciones en los ruedos, sus "fans" femeninas le arrojaban braguitas y otras prendas íntimas. Era mas conocido por sus extravagancias extrataurinas, que por el buen hacer en arte de Cúchares (Que hubieran di cho Belmonte o el propio Curro).
Las tonadilleras ya no esperaban a sus amores "apoyás en el quicio de la mancebía", "bien pagá fuiste mujé". No, ni lo mas mínimo, ahora desestabilizaban ayuntamientos supuestamente democráticos, y se encamaban con políticos presuntos.
En estos tiempos, los tiempos del Armaggedón, el héroe popular de las Españas, era un joven piloto de Fórmula 1, ni siquiera era un futbolista.
Pero ya era tarde para todo.
El lugar al que me llevaron a esperar la muerte, era la estación de Metro recientemente inaugurada en mi distrito. Me han dado una máscara antigas, que poco o nada podía hacer , contra las emanaciones nucleares, que cada vez soporto menos, unas escasa s raciones de alimentos químicos y la compañía de una centena de viejos como yo.Mi hijo me dio una pastilla verde, sin decirme para que servía, ¡No hacia falta! Su mirada me lo dijo todo.
Todo fue muy rápido, y para ser justos con la verdad y la Historia-tan manoseada y manipulada en estos tiempos .La cosa empezó el día 10 de Mayo cuando las tropas del Imperio invadieron Mesopotamia, con la ayuda material de los "primos británicos" y moral de nuestra guerrera España, pero para ser más rigurosos aun, los Cuatro Jinetes ya cabalgaban por el mundo, desde una década antes. Lo segundo fue un aplazamiento de lo primero.
El Hambre, La Guerra, La Peste y la Muerte, ya estaban asentadas en el mundo.El Imperio no hacia nada por impedirlo, es más, las habían provocado en aras del libre comercio y la globalización. ¿Qué globalización? ¿La de la pobreza y del hambre?.
Los Cuatro Jinetes, seguían su trágico cabalgar hacia el Armaggedón.
Con las escasas fuerzas que aún me quedan, miro las pantallas de TV de la estación, que incomprensiblemente siguen emitiendo, y más incomprensiblemente aún, las escaleras mecánicas continúan bajando y subiendo, como si bajasen a viajeros invisibles, y subiesen las almas de fallecidos.
La TV muestra el avance casi sin resistencia, de las Tropas del Imperio, a través de Mesopotamia..El Séptimo de Caballería. ¡Otra Vez!; las turbas saquean el Museo de Bagdad, se llevan los restos de los primeros alfabetos de la Humanidad, salen del Banco Central de Bagdad con carretas repletas de billetes, ya no válidos. Los soldados del Imperio miran a otro lado. Miran los pozos de petróleo .Una escuadra de tanques atraviesa el río Tigris, cruzan imperturbables, donde estuvo el Edén.
Un tanque Tiger, que comanda el sargento Shawn Gibson de la 121 División Aerotransportada, pide permiso pata disparar a un peligroso enemigo que divisa con sus prismáticos al otro lado del puente.El Capitán Phillips Woldfrid lo concede.Tres segundos después el Sargento pulsa el botón de disparo y 3 segundos más tarde abate a los peligrosos enemigos.
Taras Protsiuk, cámara ucraniano de la Agencia Reuter, una planta mas abajo, en la habitación 1503 del Hotel Palestina, José Couso, cámara de Tele 5 de 37 años de edad, recibe disparos en la pierna izquierda, la cara y el tórax, que le producen la muerte. Me Pregunto : ¿Era éste el rincón de la Historia del que nos quería sacar nuestro Jefe de Gobierno?. Lo había conseguido, habíamos entrado en la Historia como una de las cuatro capitales occidentales, que China eligió, para arrojar sobre ellas bombas nucleares: Whashinton, Londres, Lisboa y Madrid.
No tengo fuerzas para nada más, me quito la máscara, cuando el gas penetra en mis pulmones, trago la pastilla verde que mi hijo me dio. Las escaleras siguen subiendo y bajando, las miro, no veo la figura blanca que dicen se ve cuando llega la muerte. La vida se me va, ¿Qué habrá sido de Eduvina, mi compañera de los últimos años?.