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EL DIA DEL ARMAGGEDON
El Armaggedón empezó, el día que me desplacé
al Paseo de la Castellana, con la sana intención, de presenciar
un espectáculo de exhibición, que nuestro último
héroe nacional, el joven Fernando Alonso iba a llevar a cabo
en su monoplaza de Formula 1, con el esperado y apabullante despliegue
de medios de su casa comercial Renault.
El día era esplendoroso, una día de la incomparable
primavera madrileña.
Antes de continuar he de significar, que padezco de muchas deficiencias
y alguna virtud. Entre las primeras, no tener la más mínima
habilidad, para entender a las mujeres (así me fue en la
vida), otra es no tener ese sentido, que sirve para prever acontecimientos,
a no ser que fuesen los que por mi profesión y estudios,
debía conocer. Y no me refiero al titulo de este relato,
y los acontecimientos que en él se cuentan.Quiero decir,
que al igual que yo, miles y miles de madrileños, habían
decidido hacer lo mismo, ir al Paseo de la Castellana a ver de cerca
al segundo clasificado del Campeonato Mundial de Formula 1, pisándole
los talones, al mismísimo Michael Schumaker, que afortunado
él., conduce un Ferrari (Il cavallino rampante).
Me di cuenta, cuando vi la multitud que salia de los vagones del
Metro, me recordó las recientes manifestaciones contra la
guerra.! Si esa guerra que inició la Tercera Mundial y la
última. Pero no adelantaré acontecimientos.
La escritura, cada vez se me hace mas difícil, con la maldita
máscara antigás a la que no me acostumbro, cada vez
es más enojoso respirar, ya presiento que el gas se acerca.En
algunos momentos pierdo la conexión con lo que trato de escribir.
¡!Ah sí, el día del Armaggedón!!
Solo vi a Fernando Alonso, por encima de las cabezas de las cuatro
o cinco filas de personas, que tenia delante mía, que enfervorizados
le aplaudían y jaleaban. El chico pasó en la primera
vuelta entre el Estadio Bernabeu y el Hotel Cuzco, de pie en la
parte trasera de un vehículo 4x4 descapotable, y saludaba
en olor de multitudes, cual Woytila redivivo. ¡Yo lo vi! El
día del Armageddón.
Este bolígrafo que me dio mi hijo, cuando vino a despedirse
de mí, a la estación del Metro donde nos habían
arrojado a las personas "mayores" de la zona, cada vez
escribe peor.
No sé si la tinta se esta acabando, o si el efecto del gas
la seca, el pobre bolígrafo no tiene máscara antigás,
quizás sea mejor para él.
El día delArmaggedón, me tuve que contentar con oír
el bendito ruido del monoplaza, cada vez que pasaba rugiendo por
el circuito, y yo lo oía, sentado en un banco, fumando un
cigarrillo Soy consciente que es políticamente incorrecto,
que se pueda disfrutar con el ruido de un coche de carreras, y con
el olor a gasolina, pero a estas alturas, cuando el gas avanza inexorablemente,
se me daba una higa lo correcto o incorrecto políticamente.
Incluso disfrutaba fumando cigarrillos sin boquilla. No sabía
ESE día, que las tropas Aeronavales del Imperio atacaban
en esos momentos, Corea Del Norte e Irán con bombas nucleares.
Simplemente gozaba del ruido del monoplaza, del olor a gasolina,
y de mi cigarrillo Pall Mall sin boquilla.
Ese día también era un poco más feliz de lo
habitual en mi, pues ésta, es una condición de la
que no suelo disfrutar lo conveniente. Pero ESE día si lo
era, comprobaba a pié de pista o "in situ" como
diría un escritor pijo que el pueblo español, estaba
cambiando sus costumbres, sus aficiones, su manera de expresarse,
su manera de ver las cosas de la vida. Claro yo en ese momento,
no sabía, que ya era tarde para todo; pero eso no disminuye
un ápice mi pequeña satisfacción.
.
Los héroes actuales del pueblo español, no eran los
toreros ni las tonadilleras, los primeros, ya, ni gozaban del aura
de antaño, ya no eran "creíbles", desde
que uno de ellos se dedicó a la canción (es un decir),
y en sus, cada vez más escasas apariciones en los ruedos,
sus "fans" femeninas le arrojaban braguitas y otras prendas
íntimas. Era mas conocido por sus extravagancias extrataurinas,
que por el buen hacer en arte de Cúchares (Que hubieran di
cho Belmonte o el propio Curro).
Las tonadilleras ya no esperaban a sus amores "apoyás
en el quicio de la mancebía", "bien pagá
fuiste mujé". No, ni lo mas mínimo, ahora desestabilizaban
ayuntamientos supuestamente democráticos, y se encamaban
con políticos presuntos.
En estos tiempos, los tiempos del Armaggedón, el héroe
popular de las Españas, era un joven piloto de Fórmula
1, ni siquiera era un futbolista.
Pero ya era tarde para todo.
El lugar al que me llevaron a esperar la muerte, era la estación
de Metro recientemente inaugurada en mi distrito. Me han dado una
máscara antigas, que poco o nada podía hacer , contra
las emanaciones nucleares, que cada vez soporto menos, unas escasa
s raciones de alimentos químicos y la compañía
de una centena de viejos como yo.Mi hijo me dio una pastilla verde,
sin decirme para que servía, ¡No hacia falta! Su mirada
me lo dijo todo.
Todo fue muy rápido, y para ser justos con la verdad y la
Historia-tan manoseada y manipulada en estos tiempos .La cosa empezó
el día 10 de Mayo cuando las tropas del Imperio invadieron
Mesopotamia, con la ayuda material de los "primos británicos"
y moral de nuestra guerrera España, pero para ser más
rigurosos aun, los Cuatro Jinetes ya cabalgaban por el mundo, desde
una década antes. Lo segundo fue un aplazamiento de lo primero.
El Hambre, La Guerra, La Peste y la Muerte, ya estaban asentadas
en el mundo.El Imperio no hacia nada por impedirlo, es más,
las habían provocado en aras del libre comercio y la globalización.
¿Qué globalización? ¿La de la pobreza
y del hambre?.
Los Cuatro Jinetes, seguían su trágico cabalgar hacia
el Armaggedón.
Con las escasas fuerzas que aún me quedan, miro las pantallas
de TV de la estación, que incomprensiblemente siguen emitiendo,
y más incomprensiblemente aún, las escaleras mecánicas
continúan bajando y subiendo, como si bajasen a viajeros
invisibles, y subiesen las almas de fallecidos.
La TV muestra el avance casi sin resistencia, de las Tropas del
Imperio, a través de Mesopotamia..El Séptimo de Caballería.
¡Otra Vez!; las turbas saquean el Museo de Bagdad, se llevan
los restos de los primeros alfabetos de la Humanidad, salen del
Banco Central de Bagdad con carretas repletas de billetes, ya no
válidos. Los soldados del Imperio miran a otro lado. Miran
los pozos de petróleo .Una escuadra de tanques atraviesa
el río Tigris, cruzan imperturbables, donde estuvo el Edén.
Un tanque Tiger, que comanda el sargento Shawn Gibson de la 121
División Aerotransportada, pide permiso pata disparar a un
peligroso enemigo que divisa con sus prismáticos al otro
lado del puente.El Capitán Phillips Woldfrid lo concede.Tres
segundos después el Sargento pulsa el botón de disparo
y 3 segundos más tarde abate a los peligrosos enemigos.
Taras Protsiuk, cámara ucraniano de la Agencia Reuter, una
planta mas abajo, en la habitación 1503 del Hotel Palestina,
José Couso, cámara de Tele 5 de 37 años de
edad, recibe disparos en la pierna izquierda, la cara y el tórax,
que le producen la muerte. Me Pregunto : ¿Era éste
el rincón de la Historia del que nos quería sacar
nuestro Jefe de Gobierno?. Lo había conseguido, habíamos
entrado en la Historia como una de las cuatro capitales occidentales,
que China eligió, para arrojar sobre ellas bombas nucleares:
Whashinton, Londres, Lisboa y Madrid.
No tengo fuerzas para nada más, me quito la máscara,
cuando el gas penetra en mis pulmones, trago la pastilla verde que
mi hijo me dio. Las escaleras siguen subiendo y bajando, las miro,
no veo la figura blanca que dicen se ve cuando llega la muerte.
La vida se me va, ¿Qué habrá sido de Eduvina,
mi compañera de los últimos años?.
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