EL PIANO
Negro y brillante
con candelabros de metal,
definitivamente, mi humilde habitación
no era su sitio.
En el 56 ignoraba que Ridruejo
quiso comprender a la otra España,
que hubo guerrilleros en el monte
que nunca llegaron a la cárcel
Nadie quería tocarlo
como si aquella guerra
lo hubiera cubierto de silencio
para siglos
Como si tan extraño mueble
preservara el sonido poderoso
de aquel que había muerto
con las armas en la mano.
José Pérez Carranque
diciembre 2005
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