DE CÓMO LA POETA SE SIENTA FRENTE A ÉL
Y LE DICE UNAS PALABRAS

(Para Pepe Carranque )

Te balanceas en una silla
y quieres tirar los minutos
que se caen de los días repetidos.

Es como si columpiándote
al ritmo de las horas
pudieses alcanzar lo diferente,

y todo es igual, aquí o allí,
los semáforos, los cruces, las rotondas,
la piedra de escoria llena de barro
que se nos va escurriendo.

Y vas envejeciendo, como yo,
sin poder evitar nuestro destino
de hombre y mujer,
sin conformarte con esa música de cielo
que suena por ahí.

Pero te quiero, amigo,
y te compro otra música
para atenuar esa arruga nueva
que nos está saliendo,

para que la escuches
y la guardes al fondo del bolsillo
porque pesa muy poco.

 

Marisol Huerta