Cornelius Stephen, rama militar del árbol frondoso de los Peabody
Cornelius tiene bombas de racimo
con mecanismos de precisión increíble,
relojerías puntualmente destructivas,
técnicamente perfectas para una completa masacre
subordinados magistrales en el arte de enseñar.
Instiga a su sobrino Dalton para unirse a los talleres
de aprendizaje armamentístico y furia crematoria,
inmenso gasto de metales y relojes,
inteligencias gastadas en artefactos asesinos.
Pero Cornelius valora las armas de destrucción masiva
y como su amigo José María (1)
está seguro de que algún día aparecerán,
Cornelius hace un regate al presupuesto nacional
y picotea los euros necesarios para formar a Dalton
como ingeniero y darle apoyo moral y poesía
a la asesina frialdad de las armas biológicas
según los cursos de conciencia de la Universidad de Harvard
y el Instituto Tecnológico de Massachussets.
¡Sobrino Dalton, criminal de pequeña envergadura
amanecido destructor de multitudes!
1) Estoy seguro de que algún día aparecerán (las armas de destrucción masiva) –José María Aznar
Miguel de Francisco. Abril 2009