Celo de mirada y alevosía.
Mi cuerpo de placer todo es anhelo.
Mar salvaje cubre un tupido velo.
Comienza de tu suerte mi agonía.

El punto de tu boca es profecía
de lento encuentro e imparable vuelo,
que enhiesta tu mástil y enfila el cielo
de mi jadeante sed a porfía.

Vía estrellada por mi ser camina.
Me ausento de la vida en tu dulzura.
Toda fuego me quema e ilumina.

El gozo dominante de mi hondura,
apenas desvanece a más conmina,
y de otro renacer siente premura.

 

Juana Arriaga Bravo