No pido perdón señor:
Por no tener paciencia
con los inquisidores.
Ni piedad con los aventadores
del miedo.
Ni por sentir asco de aquellos que limitan
nuestra libertad.
Ni por ser intransigente antifanático de los
que inducen a las guerras.
Ni por ser furibundo ante los
abusos de autoridad.
Ni por odiar a los que nos
engañan de palabra y obra.
Ni por expresar rabia a quienes nos
hacen perder el tiempo.
Ni por no respetar a los que desde la cuna
a la tumba lo dan todo por hecho.
Ni por desear la muerte a los que matan
torturan o causan sufrimiento y no
pagan por ello.
Ni por desconfiar de todos aquellos que no
dejan que el amor surja libre y espontáneo
en los corazones.
No, no pido perdón, señor
Angel Luis Rodríguez