Me alegro ahora sin razones. Mi
alegría es tan profunda
que no veo qué puede dar cuenta
de algo tan extraño.
Donde quiera que esté la causa
que la explica, no llega
mi razón tan limitada.¿Qué funda mi alegría que se in-
venta nuevos puntos cardinales?
Si estuviera enamorado del
mundo, no sería mayor
mi alegría. Hoy me alegro con el
universo entero, como
un instante sin memoria que ha
salido, un instante, de la
nada.
José Pérez
Carranque