A UN POETA AMIGO

 

Alas de antaño agitan  la memoria

recreando tu recuerdo,

sacando del pozo del tiempo tus palabras,

que enlazan sueño y aire,

sonrisas y amarguras,

anhelos e ilusiones.

 

Palabras de recia entraña

pardas como los surcos de la tierra,

que engarzan torres y almenas

con negras perlas de fantasía.

 

Palabras que son hilos de la noche

para tejer las sombras del ocaso

en un manto de luna.

 

Palabras de mimbre y fresno

que entrelazan la urdimbre de tus versos,

campo y cuna de belleza,

rincón sagrado de poesía.

 

¡Tus versos!

 

¡Ah tus versos!

 

Fueron ellos los que movieron mi mano

para crear estrofas,

para intentar, como tú,

cantar a la muerte y a la vida,

al amigo, al amor, al grito,

a las noches de insomnio y agonía,

a la felicidad que ahoga

y al dolor que contrae.

 

Fueron ellos los que me hicieron

romper la costra del miedo

a dejar desnuda el alma,

poniendo en frases concretas

las ráfagas de niebla

que vagan por la mente.

 

Fueron ellos, en fin,

los que han hecho posible que ahora,

aunque tú no estés,

me sirvan de peldaños de infinito

para hablar contigo,

para sentir tu presencia,

para crear el lazo etéreo

del autor con la palabra,

del lector con el poema,

del amigo con el amigo,

del hombre con el universo.

 

 

 

Alfredo Vilchez